
X: SENTENCIA DE LA MUERTE
Sentencia que insta los gritos del alma.
Gritos donde pervive la imagen
en el recuerdo del tiempo taciturno de los
embates de un otoño marítimo en el gélido desierto
de una estatua fría en medio de un opúsculo de vísceras
clandestinas donde los nombres no son recuerdos, son naufragios
donde la vida se viste de luto por la muerte
y la muerte celebra su vida.
En esa sucesión de imágenes
el conjunto se vuelve uno, donde los divisores suman preguntas
y los múltiplos restan respuestas…
La sentencia de la muerte no es una elegía de estelas
ahogadas, es la estancia a gritos donde el todo se hace
el referente. Cuelga sentada frente al buró,
observa como el mimo contemplativo de las partes
la inminencia de las intermitencias del espacio.
Las partes, los mundos, horizontes del todo
mugren el concierto de voces clandestinas.
La muerte sonríe y burlona en el retablo paquidermo
de sus doceles reclamados posee la respuesta al enigma que
morimos develando... el espejo de un ángel señala...

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